ANDRÓGENOS:
Son esteroides que se producen en las células de la teca, de Leydig y la zona reticular de la glándula adrenal. Al igual que los estrógenos, estimulan la mitosis de la epidermis pero se ha visto que este grupo hormonal no produce hiperpigmentación generalizada ya que en especies de roedores como el cuyo y el hámster, se han detectado zonas altamente sensibles a la estimulación androgénica.
Al contrario de los estrógenos, los andrógenos incrementan el tamaño de la glándula sebácea, lo que se ha observado al aplicar altas dosis de estos compuestos en especies como el ser humano, manifestando una hipersecreción de sebo.
También participan de la misma forma que los estrógenos, sobre la fase de anagén en el ciclo de crecimiento del pelo sin embargo, la controversia con respecto a su deficiencia, todavía persiste entre los investigadores.
Proestro y estro prolongados: Cuando el sangrado excede por más de 40 días (el proestro y estro pueden durar en conjunto de 6 a 40 días, 3 a 20 días por etapa). Generalmente, estas perras presentan un patrón de células superficiales en sus citologías vaginales lo que indica un efecto de estrógenos sin embargo, al realizar la medición de los niveles de progesterona, si no se observa un incremento de la misma se puede pensar en la existencia de quistes o tumores ováricos productores de estrógenos. Es importante recordar que la progesterona es necesaria para que se presente la receptividad sexual. Los quistes ováricos se pueden presentar en perras menores a los 5 años de edad y los tumores en perras mayores de 5 años. Por otro lado puede haber diversas causas que provoquen un sangrado persistente como son: Infecciones, inflamación, cuerpos extraños y exagerada administración de compuestos estrogénicos. Por esto es muy importante realizar estudios de citología vaginal, medición de estrógenos y progesterona (P4) y ultrasonido del aparato genital.
Para establecer el tratamiento para estas entidades, se debe considerar lo siguiente:
- Regresión espontánea: Se sabe que en algunos casos tanto los quistes como los tumores ováricos, puede presentar una regresión espontánea por lo tanto, no todas las perras que presentan un sangrado persistente necesitan tratamiento, pero si el problema persiste entonces, se debe actuar en consecuencia.
- Efectos colaterales: Cualquier método médico o quirúrgico que sea utilizado como tratamiento, no debe producir efectos indeseables por ejemplo, hiperplasia quística endometrial - piometra, anemias o cualquier entidad que interfiera con la salud reproductiva de la paciente.
TRATAMIENTO: Cuando se decide utilizar progesterona en casos de sangrado prolongado (método tradicional), existe un elevado riesgo de producir hiperplasia quística endometrial . piometra por lo que no es recomendable.
Actualmente para solucionar problemas de quistes ováricos se ha recomendado el uso de GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) a dosis total de 50 a 100 mg por vía intramuscular (IM), cada 24 horas y un máximo de tres aplicaciones o bien se puede utilizar HCG (gonadotropina coriónica humana) 20 UI/Kg por vía IM cada 24 horas hasta producir la regresión del problema. Estos protocolos han sido utilizados frecuentemente para producir regresión o luteinización del quiste folicular sin embargo, se desconoce el porcentaje de efectividad para producir cualquiera de estos dos fenómenos es decir, si se logra la regresión, pues obviamente el problema está resuelto pero, si se produce luteinización, el cuadro se complica porque se tendría que aplicar prostaglandina f2 alfa (PGF2a) la cual, no tiene efectos muy marcados para producir la destrucción de un cuerpo lúteo en la perra (ver tratamiento de anestro prolongado). Por lo tanto, si no se logra la corrección médica del problema, se recomienda la resolución quirúrgica del mismo. Si el quiste o tumor es unilateral se puede retirar solo el lado afectado y dejar el sano teniendo un buen pronóstico para la reproducción posterior de la paciente.
Anestro Prolongado: Para hablar de este problema se debe considerar que la perra haya ciclado y que no haya tenido actividad estral en un periodo mayor a los 12 meses para no confundir esta entidad con un celo silencioso. Por lo general la inactividad ovárica se relaciona con el bloqueo hipotalámico producido por niveles circulantes de progesterona (> 5 ng/ml) lo que puede sugerir la presencia de un quiste ovárico pero luteinizado. Al realizar la medición de P4, si estos niveles se mantienen por 10 a 12 semanas y después disminuyen, pueden indicar un diestro normal pero, si se mantienen por más tiempo el diagnóstico se confirma. Es un problema para el propietario remitir a la perra para la toma de tantas muestras por un largo periodo de tiempo ya que el costo es elevado, por lo tanto, es muy recomendable, apoyar el diagnóstico con ultrasonografía del ovario. Otras causas pueden ser la falla ovárica prematura aunque se sabe que esto ocurre hasta los 7 a 10 años de edad, enfermedades inmunomediadas (oforitis inmunomediada) que no son comunes pero deben ser consideradas, hipotiroidismo o aplicación de algunos fármacos como son los pertenecientes al grupo de glucocorticoides.
TRATAMIENTO: En casos donde existen quistes ováricos luteinizados usualmente la aplicación de PGF2a solo produce una caída temporal de los niveles de P4 lo que indica una luteólisis parcial por lo que es recomendable retirar el quiste por vía quirúrgica. Si el problema es unilateral la paciente tiene un buen pronóstico para reproducción posterior.
Hipoluteoidismo: El mantenimiento de la gestación en la perra depende en el 100 % de la P4 liberada por el cuerpo lúteo y solo necesita al menos niveles de 2 ng/ml, por lo que el aborto por insuficiencia de P4 es poco probable que ocurra en la perra. Es complicado y hasta la fecha no ha sido totalmente explicado el porqué de la destrucción prematura del cuerpo lúteo sin embargo, cuando un aborto se presenta y no ha sido identificada alguna otra causa, se debe pensar en hipoluteoidismo. Obviamente la medición de los niveles de P4 tiene que llevarse a cabo para comprobar el diagnóstico. Algunas causas que se han encontrato como responsables del hipoluteoidismo son: Infecciones fetales, placentitis y administración exógena de glucocorticoides así como el hipotiroidismo.
C) Problemas durante la gestación: Son aquellos que involucran la vida del embrión o feto y generalmente se presenta una reabsorción embrionaria o un aborto respectivamente.
Brucelosis: Generalmente el signo clínico asociado a este problema es el aborto el cual, ocurre en el último tercio de la gestación. En ocasiones puede haber pérdida embrionaria si la muerte del producto ocurre antes de los 30 días de gestación y una tercera opción es el nacimiento de cachorros infectados que mueren al poco tiempo después del nacimiento. La presencia de una secreción vulvar de color verdoso obliga al médico a enfocar su diagnóstico hacia Brucella. El diagnóstico puede hacerse a través del cultivo de esta secreción, de placentas o de sangre, así mismo, pruebas de aglutinación pueden ser utilizadas (2 - mercapto -etano) sin embargo, la cantidad de falsos positivos en esta prueba es muy grande por lo tanto, si el resultado es positivo, se recomienda repetir el estudio 20 días después del estudio para confirmarlo. El riesgo de zoonosis debe tenerse en cuenta y la perra debe ser aislada del resto de los animales con quienes conviva. Esta entidad no pone en riesgo la vida de la perra al menos que haya una momificación fetal que no pudo ser expulsada, por lo tanto, existe el riesgo de ruptura o torsión uterina.
Herpes: Este problema comúnmente se presenta en criaderos. La muerte espontánea de neonatos sugiere la aparición de este virus. En la perra esta infección por lo general es de tipo subclínico aunque puede producir descargas mucopurulentas por ojos o nariz y lesiones vesiculares en vagina, en cachorros, produce la muerte porque provoca hemorragias y necrosis generalizadas. Se adquiere de forma venérea, trasplacentaria, por contacto del cachorro durante su paso por el canal del parto y por vías respiratorias. El diagnóstico se realiza ya sea por el aislamiento del virus lo cual en ocasiones no está disponible en los laboratorios por lo que otra opción es la realización de pruebas de suero - neutralización. No se ha informado del uso de fármacos para controlarlo por lo que solo se recomienda tener cuidado en el manejo sobre todo cuando se tienen varios perros, de tal forma que solo se puede prevenir (hacer pruebas periódicas). Se puede intentar el uso de antiherpéticos aplicados en el humano sin embargo, no hay información disponible al respecto.
Toxoplasmosis: Esta es una causa poco común de aborto en la perra, solamente que la infección se adquiera por la ingestión de materia fecal de gato contaminada con oocistos de Toxoplasma gondii o por el consumo de carne contaminada. El diagnóstico se basa a través de la identificación de anticuerpos en el suero de la perra sospechosa (IgG y IgM).
Neosporosis: Este problema es causado por un protozoario llamado Neosporum caninum que es parecido al anterior. Produce aborto en el ganado bovino por lo que su papel para producir aborto en el perro es desconocido pero se piensa que se puede adquirir cuando la perra vive en un rancho y consume fetos o placentas abortadas.
Micoplasmosis y ureaplasmosis: Estos microorganismos han sido considerados como habitantes normales en la vagina de la perra sin embargo, se les ha relacionado con problemas de vaginitis, infertilidad, muerte embrionaria temprana, aborto y mortalidad neonatal. Generalmente en los criaderos aumenta la concentración de estos organismos lo que facilita la contaminación. Su diagnóstico es relativamente sencillo ya que se puede hacer a través del cultivo vaginal, sin embargo, es necesario avisar al laboratorio que se está buscando a estos agentes ya que la técnica para su cultivo es diferente a la utilizada para un cultivo rutinario de vagina. El tratamiento indicado es con cloranfenicol o tetraciclinas por 10 a 15 días. Estos antibióticos no deben darse en neonatos ni en perras lactantes y para el tratamiento de la perra gestante, se puede administrar eritromicina pero puede producir problemas gastrointestinales. Se recomienda pedir antibiograma además del cultivo para determinar que otras opciones pueden administrarse.
Diabetes de la gestación: Es un problema común en la perra gestante o en la perra vacía durante la etapa del diestro que como se sabe, no hay diferencia significativa en las concentraciones de P4 de ambas. Se debe a elevaciones en los niveles de P4 la cual, es un potente antagonista de la insulina, lo que provoca que la perra aumente su resistencia a dicha hormona y no pueda utilizar a la glucosa. Es muy importante el seguimiento de la gestación, lo que implica que el propietario lleve a la perra en varias ocasiones con el médico veterinario para la revisión tanto de los productos como de la madre sin embargo, esta cultura no es común en países como México por lo que es necesario educar al cliente. La hiperglicemia puede producir aborto y produce un ambiente (excedido en glucosa) en el que el feto tiende a crecer más que lo normal siendo un riesgo al momento del parto (distocia), así mismo, el páncreas del producto, trabaja constantemente (produciendo insulina) debido a la estimulación de la glucosa presente en la madre. Cuando el cachorro nace, este mecanismo se mantiene y puede producirle la muerte por hipoglicemia. Tratamientos con dosis de insulina deberán ser considerados cuando la perra presente este problema.
Acromegalia del diestro: Al igual que la diabetes, este problema también es provocada por la P4, la cual estimula la producción de somatotropina (hormona del crecimiento) ocasionando un crecimiento del tejido de la región orolingual, orofaríngea y oronasal dando como resultado la aparición de problemas respiratorios. Por otro lado, las perras afectadas presentan crecimiento del abdomen, polidipsia, poliuria (ambos procesos están asociados con diabetes), incrementos en los espacios interdentales y excesivos pliegues de la piel en la cara y cuello. Para su tratamiento se recomienda la aplicación de fármacos que reduzcan los niveles de P4 por ejemplo, bromocriptina, 0.1 mg/kg/24 hrs/8 días/vía oral o PGF2a, 0.50 mg/kg/24 a 48 hrs/SC/5 a 7 días. Si este protocolo no da resultado, la ovariohisterctomía está indicada. Hallazgos de laboratorio, pueden incluir, incrementos en los niveles de fosfatasa alcalina e hiperglicemia.
D) Problemas Postparto: En este grupo se considerarán aquellos problemas que se presentan durante y despues del parto.
n Inercia Uterina: Se refiere a la fatiga que presenta el útero durante el parto. Este problema se clasifica en dos:
- Primaria: Cuando no hay suficiente fuerza contráctil para completar la expulsión del total de cachorros. Los productos son normales e incluso los diámetros pélvicos de la perra son adecuados pero por alguna razón que hasta el momento no ha sido completamente aclarada, el útero deja de contraerse. Probablemente haya insuficiencia hormonal o trauma uterino por ejemplo, ruptura muscular o torsión uterina.
- Secundaria: Se presenta cuando además de la fatiga uterina existe mala estática fetal o alguna anormalidad en el canal del parto de tal forma que el mecanismo del parto en algún momento se detiene porque los intentos por expulsar al feto son improductivos y por lo tanto, el músculo se fatiga.
n Separación Placentaria: Esta es una entidad caracterizada por la expulsión de secreción verdosa por la vulva (loquio). Es verde debido a que existe un pigmento llamado úteroverdina que procede de la placenta y es totalmente indicativo de que esta estructura se está separando del endometrio durante de la fase de labor, de tal forma, que si en un lapso de 2 horas a partir de la aparición de esta no hay cachorro, la intervención de un profesional es necesaria.
n Endometritis: A diferencia de la piometra en este caso no hay la presencia de un cuerpo lúteo y con frecuencia se confunde el término endometritis con el de piometra, que en el caso de la perra se presenta durante la fase lútea del ciclo estral y no en el postparto como ocurre en la vaca. En la mayoría de las perras postparto se presenta un ligero incremento de la temperatura corporal 24 horas despues del parto y si esto permanece una semana posterior, la posibilidad de una metritis debe ser considerada. Como es bien sabido, el parto es un proceso no estéril, por lo que siempre existe contaminación bacteriana que la propia perra es capáz de autolimitar sin embargo, en algunas ocasiones la aparición de distocia o la realización inadecuada de maniobras obstétricas pueden favorecer este problema. Signos clínicos como son la descarga vaginal anormal (pus), fiebre, anorexia y decaimiento sugieren endometritis. El diagnóstico puede hacerse a través de la observación del útero por medio del ultrasonido o de los rayos x, así mismo, el hemograma es una muy buena herramienta en la que se observa una leucocitosis por neutrofilia con desviación a la izquierda e incluso el uso de la citología vaginal puede ayudar. En este estudio se observa una gran cantidad de neutrófilos y en ocasiones, células endometriales y del sincitiotrofoblasto pueden ser detectadas.
TRATAMIENTO: El uso de antibióticos está indicado, se puede mandar un cultivo bacteriano de vagina incluyendo antibiograma, pero antes de obtener resultados se puede iniciar la terapia con amoxicilina a dosis de 22 mg/kg/8 a 12 hrs. Ya que si la perra est[a lactando, este fármaco es seguro para los cachorros. Al obtener los resultados del laboratorio, se puede diseñar la terapia completa y por el periodo de tiempo adecuado. En aquellos casos en los que esta terapia no funcione por la severidad de la endometritis, la ovariohisterectomía está indicada.
n Subinvolución de sitios placentarios: Se caracteriza por la presencia de descarga vaginal sanguinolenta durante más de 8 semanas postparto. Generalmente la perra no presenta fiebre ni otro signo clínico solamente se observa la descarga vaginal. Por lo general, el observar este sangrado es normal en el posparto siempre y cuando no rebase la duración de 8 semanas. Tradicionalmente, este fenómeno no requiere de tratamiento tomando en cuenta lo siguiente:
- La cuenta de la fórmula roja o blanca no presenta cambios
- La descarga vaginal no es purulenta.
- A la inspección ultrasonográfica del útero, no se encontró evidencia de presencia de líquido en el lumen uterino.
Este problema por lo general se presenta en perras de tres años o menos de edad. Si el sangrado no cesa despues de las 8 semanas la ovariohisterectomía debe ser considerada.